Es conveniente conocer aquello que se puede hacer con el recién nacido y que otros aspectos se deben evitar.
Qué hacer
- Darle calor y estimular al bebé.
- Cuidar la posición de su cabecita.
- Cuidar el cordón umbilical.
- La lactancia materna no debe tener horario, debe ser a libre demanda. Los horarios de alimentación de cada 3 horas son para los bebés alimentados con fórmulas lácteas.
- Los brazos de la madre relajan al bebé recién nacido.
- Los abrazos, junto con la lactancia, ayudan a estrechar el vínculo madre e hijo y favorecen la producción de hormonas de la felicidad.
- Conciliará el sueño por sí mismo, proceso que irá ocurriendo poco a poco, a medida que vaya madurando.
- Bañar al bebé.
- Eliminar las secreciones de la nariz, si es necesario.
- Cuidar las uñas del bebé, mejor con una lima suave.
- Limpiar la zona del pañal.
- Prevenir y cuidar irritaciones del área del pañal.
- Lavar la ropa del bebé
- Limpiar ojos, nariz y orejas
- Ventilar la habitación diariamente
Qué hay que evitar
- Exponer al bebé al humo de tabaco.
- Que el bebé llore mucho. Llorar es su forma de comunicación. Si llora es porque necesita algo: quiere comer, el pañal está sucio, le duele algo o simplemente precisa a su mamá. Si puedes, instala monitores de sonido que alertan cuando el bebé llora.
- Un bebé recién nacido no duerme como un adulto. Cada dos o tres horas se despierta y buscará a su madre para conciliar el sueño de nuevo o para comer. No se enseña a un bebé a dormir, dormirá porque es natural que lo haga.
- Que el bebé tenga hambre, al momento de tomar su leche.
- Transportar al bebé en brazos o en sillas, sin sujeción.
- Jugar a lanzar al bebé al aire. Una sacudida brusca no ayudará a un bebé a dejar de llorar. Lo más seguro es que se asuste y llore más, aparte de que es posible que su frágil anatomía resulte lastimada. De hecho, en casos graves, podría provocar lo que se conoce como «síndrome del bebé sacudido».