En la actualidad, la sociedad está expuesta a la publicidad en el día a día, y su fin es vender un producto determinado, sin importar en muchas ocasiones su calidad o el impacto sobre la salud; de hecho influye de forma determinante en los hábitos alimentarios creando pautas de consumo.
La realidad:
- Los hijos empiezan a mirar la televisión con sus dibujos y series favoritas, a edades cada vez más tempranas.
- Además de saberlo los padres y lo sabe también la industria alimentaria.
- Por ello en el «horario infantil» la publicidad no sólo se limita a juguetes, parques, colonias infantiles, sino que incluye todo tipo de “productos alimentarios” especiales para niños.
- Así descubren la existencia de golosinas de todas formas y colores, chocolates con juguetes incluidos, cacaos con mil y una vitaminas y regalos fantásticos, galletas vitaminadas con su dibujo favorito, lácteos que te hacen más fuertes que los demás, en fin, la lista sería interminable.
Lo que hay que saber:
- Los padres deben saber con certeza, que todos esos productos no son más que alimentos con altísima cantidad de azúcares refinados y grasas poco o nada saludables, que no les hace ninguna falta a los hijos.
- No sólo no los necesitan a nivel nutricional, sino que además entorpecen la tarea de introducción de alimentos.
- Se sabe que cuando un niño pruebe cualquier alimento con 5 veces más azúcar que su fruta, es muy difícil que quiera volver a su alimentación habitual.
Se puede actuar:
- Ante todo con firmeza al saber que no se le hace ningún favor comprándole un premio azucarado.
- Cuanto más tarde lo conozcan mejor.
- Es algo que debe tenerlo claro toda la familia, cuidadoras, abuelas, tías, hermanos mayores etc.
Claudia Guerrico
Nutricionista – PsicoActúa
Hospital Vithas Medimar Internacional.